El tiempo transcurre demasiado rápido. La vida constantemente cambia; sin embargo, muchas veces perdemos la perspectiva del paso de los años. En mi periplo por este mundo, por estos días, he completado cuarenta y dos agostos, y mi camino me ha hecho llegar hasta aquí, justo a este momento. Yo, el que escribe, hubiera pensado hace algunas décadas que a esta altura del partido ya tendría resuelta la mayor parte de mi vida. Pensaba que todo estaría marchando como en un juego que se gana cómodamente, que solo tendría que dosificar esfuerzos y llegar al minuto noventa con la ventaja en el marcador que me permitiera llevarme la victoria a casa. No obstante, en estas últimas horas he reflexionado sobre todo mi recorrido en este juego y tengo la sensación de que estoy en un partido donde no encuentro el rumbo y, si bien quiero ganar, el adversario ha tomado la manija del encuentro y no localizo la manera de poder darle la vuelta al electrónico. No me siento con la capacidad de idear una remont...
Hay deportes que inspiran historias y hay historias que inspiran al deporte