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Mostrando las entradas con la etiqueta Soccer

Diego Armando Maradona

Solo fueron once segundos. ¿Qué es lo que puede pasar en el mundo en tan solo once segundos? Muy pocas cosas quizá, pero el 22 de junio de 1986 pasó algo, algo indescriptible. Ese día supe lo que para el futbol significaba el nombre de Diego Armando Maradona. Hasta ese día poco reconocía acerca del balompié. Yo era un niño al que le gustaba el deporte, pero no conocía más allá de mis héroes locales. La fiebre mundialista me había orillado a ver cada uno de los encuentros de la decimotercera Copa Mundial de Futbol, la segunda que se disputaba en suelo Mexicano.  Recuerdo que vi aquel partido en una televisión en casa de mis abuelos. Tenía pocas ganas de ver el encuentro ese domingo, porque un día antes los alemanes habían derrotado a la selección mexicana y mis emociones todavía no se recuperaban de esa tragedia. Yo pensaba que tardaría mucho tiempo en volver a disfrutar de un partido de futbol. Sin embargo, en esos noventa minutos, iba a descubrir que el futbol tiene esa magia que ...

Vínculos

Han pasado 7 años desde que no estás y te he extrañado cada uno de esos más de 2,555 días. Todavía tengo fresco el recuerdo de aquel momento en el que nuestras vidas se volvieron a cruzar después de tanto tiempo de no saber de ti. Separarnos fue algo necesario e imprescindible. Creo que fue la mejor decisión que mamá tuvo en su vida. Sin embargo, te extrañaba porque de cualquier forma tú eras mi padre.     Por azares del destino yo me encontraba cerca de donde vivías. Mamá y yo llegamos ahí por la famosa feria que se realizaba en el pueblo. Ella y yo tuvimos un acuerdo en ese preciso instante. Pensamos que era el momento preciso para intentar acercarme a ti; aunque tú no hubieras hecho mucho por buscarme en más de diez años, ese día fue el mejor para poder tomar yo la iniciativa. Mamá entendía la necesidad que tenía por saber de ti, por conocerte de nuevo, por conectarme contigo una vez más. Nunca me faltó nada a su lado, pero tu ausencia era algo que me pes...

Ángel

Ángel no sabía qué estaba pasando. La noticia fue un gélido impacto que lo dejó inmóvil; un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Nunca había experimentando una pena tan grande. Hasta ese instante, no tenía idea de que el corazón de una persona podía doler. Las lágrimas brotaron y con el desconsuelo a flor de piel miró a sus padres. Ellos no pudieron calmarlo, no encontraban las palabras para reconfortarlo. Esta vez no podían protegerlo del dolor como siempre lo hacían porque ahora la causa del sufrimiento eran ellos. Enterarse de que su familia ya no iba a estar junta, de que mamá y papá iban a separarse fue para Ángel el fin del mundo. Entender un suceso de esa magnitud a los ocho años no fue nada sencillo para él. Su vida cambió completamente; su pequeño mundo, ese donde se sentía seguro, confiado, querido, protegido y mimado se volvió un tobogán frío en el que caía. Millones de cosas le pasaron por la cabeza; sentía mucha culpa por no poder ayudar a que su familia estuviera ...

Lo Que El Futbol Te Brinda

Cada vez es más seguido entrar así a un terreno de juego, se está convirtiendo en algo habitual para mí. No importa si participo quince, treinta o noventa minutos en el encuentro. La afición, esa que antes me admiraba, ahora me da la espalda. Los abucheos resuenan por todo el graderío cada vez que me llega un balón, solo es cuestión de tomar el esférico y el murmullo empieza a dar vueltas por mi cabeza, claramente logro escuchar a los aficionados más cercanos cuando gritan: -"¡Retírate, ya no tienes piernas!"- -"¡Te voy a dar mi bastón para que puedas caminar bien!"- -"¡Deja de robar, bulto!"- -"¡Ya estás viejo para esto!"- -"¡Un cono estorba más que tú, tronco!"-. Esas voces se me clavan en el cerebro y parece que se nubla mi suficiencia para decidir las jugadas de forma correcta. No soy capaz de acertar un pase, pierdo la distancia del esférico y lo que antes era un trámite ahora se complica por esa tensión que se gen...

El Gol Más Bello

Quizá levantarse un domingo para trabajar nunca fue tan placentero como ese día para Martín, es muy probable que aquella mañana de mayo fuera la única que no le representó dificultad salir de casa para laborar. No porque otras ocasiones sufriera o no le gustara su empleo, simplemente prefería que esos días fueran para quedarse en su hogar y poder disfrutar de su familia. La emoción lo dominó la mayor parte de la noche, casi no pudo dormir. Aún así, cuando sonó la alarma del despertador, se levantó con mucha energía, realizó su rutina mañanera con ánimo, se calzó su uniforme y después de desayunar con los suyos y como parte de su cábala, rezó de la mano de sus hijos y de su esposa, después se despidió efusivamente de ellos y salió a trabajar. De camino a la comandancia se sentía contento, su semblante era una mezcla de felicidad y nerviosismo. No podía ocultar que ese era un domingo distinto, sin embargo, trataba de esconder sus emociones; su ética personal no le permitía hacer not...

Creer y Crecer

Desde la primera vez que Vero pateó un balón ha derribado barreras, su conexión con el balompié fue inmediata y su existencia, a partir de ese momento, ha estado ligada a él. Toda su vida se resistió a cumplir con los estándares de comportamiento que le dictaban los demás, siempre fue libre y un tanto rebelde y si en su mente encontraba un objetivo o se le metía una idea, no descansaba hasta lograr su meta. Su travesía por el fútbol no ha sido una cuestión sencilla, ha estado llena de obstáculos, sin embargo su determinación y su amor por el deporte la han llevado a superar todas las trabas que se le han presentado en su andar. A muy corta edad aprendió a enfrentar el rechazo dentro del deporte. Con 8 años y, después de mucho insistir, pudo ingresar al equipo de su localidad.  Ella era la única chica dentro de la escuadra y en la liga que participaba existía una regla que impedía a las niñas jugar en un equipo de varones, por lo que, solo entrenaba con sus compañeros dura...

Aquella Primera Vez

Quién lo haya experimentado sabrá de lo que le hablo, el amor es un sentimiento que se constata pocas veces en la vida. Lo percibes con tus padres, con tu famila. Lo padeces cuando conoces al amor de tu vida y lo experimentas cuando te flechas con los colores de tu equipo. ¡Amor! Exactamente eso sentí aquella primera vez que fui al estadio con mi padre. Lo sentí ahí, al lado izquierdo de mi pecho, junto a mi corazón. Fue una flecha que se encajó tan profundo que nunca pude sacarla de mi ser. En esos infantiles días ya simpatizaba con los colores de la escuadra por una cuestión de tradición en la familia. El fanatismo por nuestro conjunto ha pasado de generación en generación. Desde que tengo uso de razón, cada domingo, cuando había temporada de fútbol, mi familia se juntaba en torno a la TV para ver a nuestro equipo, era prácticamente un ritual familiar de cada ocho días. Los preparativos iniciaban un dia antes, íbamos al mercado por “provisiones”, comprabamos lo necesario...