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Mostrando las entradas con la etiqueta Cuento.

Luchar, luchar, luchar.

La brisa de la mañana veraniega pega en la cara de Diego. Es un soplo cálido que acaricia su rostro a la orilla del mar. Su mirada está fija en el horizonte, parece como si en esa línea que divide el agua y el cielo buscara algo, una cosa importante. El joven está de pie con las manos en los bolsillos del pantalón, no se mueve, solo admira la inmensidad del océano y se deja llevar por el murmullo de las olas. Se encuentra inmerso en lo profundo de las aguas oceánicas con una concentración absoluta. Su reloj comienza a sonar, la alarma lo saca del trance. Inmediatamente reacciona, sacude su cabeza como si intentara regresar el alma al cuerpo y toma su maleta. Saca una caja y separa dos pastillas las cuales ingiere con un poco de agua. En ese momento también alista sus cosas para seguir su camino, sujeta sus tenis, los golpea para sacudir la arena acumulada y se los calza; desdobla su pantalón que había arremangado para que el agua no llegara a él y de sus bolsillos saca un papel que tie...

Vínculos

Han pasado 7 años desde que no estás y te he extrañado cada uno de esos más de 2,555 días. Todavía tengo fresco el recuerdo de aquel momento en el que nuestras vidas se volvieron a cruzar después de tanto tiempo de no saber de ti. Separarnos fue algo necesario e imprescindible. Creo que fue la mejor decisión que mamá tuvo en su vida. Sin embargo, te extrañaba porque de cualquier forma tú eras mi padre.     Por azares del destino yo me encontraba cerca de donde vivías. Mamá y yo llegamos ahí por la famosa feria que se realizaba en el pueblo. Ella y yo tuvimos un acuerdo en ese preciso instante. Pensamos que era el momento preciso para intentar acercarme a ti; aunque tú no hubieras hecho mucho por buscarme en más de diez años, ese día fue el mejor para poder tomar yo la iniciativa. Mamá entendía la necesidad que tenía por saber de ti, por conocerte de nuevo, por conectarme contigo una vez más. Nunca me faltó nada a su lado, pero tu ausencia era algo que me pes...

Ángel

Ángel no sabía qué estaba pasando. La noticia fue un gélido impacto que lo dejó inmóvil; un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Nunca había experimentando una pena tan grande. Hasta ese instante, no tenía idea de que el corazón de una persona podía doler. Las lágrimas brotaron y con el desconsuelo a flor de piel miró a sus padres. Ellos no pudieron calmarlo, no encontraban las palabras para reconfortarlo. Esta vez no podían protegerlo del dolor como siempre lo hacían porque ahora la causa del sufrimiento eran ellos. Enterarse de que su familia ya no iba a estar junta, de que mamá y papá iban a separarse fue para Ángel el fin del mundo. Entender un suceso de esa magnitud a los ocho años no fue nada sencillo para él. Su vida cambió completamente; su pequeño mundo, ese donde se sentía seguro, confiado, querido, protegido y mimado se volvió un tobogán frío en el que caía. Millones de cosas le pasaron por la cabeza; sentía mucha culpa por no poder ayudar a que su familia estuviera ...