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Volvió

Si bien en ligas profesionales de algunos países como Nicaragua o Bielorrusia no se detuvo el futbol. Este fin de semana, será recordado como el regreso del juego más popular del mundo en una Liga Top después de una pausa obligada que generó el detestable Covid-19.

En un marco donde el balompié ahora tiene más precauciones defensivas fuera de la cancha que en el rectángulo verde, la pelota rodó de nueva cuenta en Alemania. La Bundesliga puso un estricto reglamento para que la jornada veintiséis de la competencia bávara pudiera desarrollarse. 

Solo trescientas personas están autorizadas para estar en un partido del futbol alemán, cada participante tiene una función específica que cumplir para que el entorno sanitario permita la realización de los encuentros

Jugadores con cubrebocas, recipientes con agua personalizados, bancos de suplentes con 2 metros de distancia entre cada elemento, salidas escalonadas, balones desinfectados; sin fotos grupales, sin saludos entre futbolistas. Son solo algunas de la restricciones a las que nos debemos acostumbrar mientras todo vuelve (si se puede) a la normalidad.

Para los que nos gusta el fútbol el juego es como una fiesta, en la que, entre más invitados tenga se disfruta de mejor forma. Sin embargo, en esta ocasión la fiesta es un ágape muy exclusivo donde futbolistas y entrenadores hacen un esfuerzo para actuar naturalmente en una atmósfera que les es ajena y a la que deberán adaptarse lo más rápido posible.

Cada jugador que salta a la grama trata de sacudirse sus propios miedos y hacer a un lado la rigidez muscular de la que son presa después de tanto tiempo de no practicar futbol competitivo. Al mismo tiempo podemos observar decenas de sonrisas que se escapan de todos esos rostros llenos de concentración antes del silbatazo inicial.

Cuando la pelota se pone en marcha casi todo es como antes, el futbol poco cambia. Las barridas, las salvadas, los reclamos al árbitro, las marcas fuertes dentro del área, todo es tal y cual lo recordábamos antes de estos sesenta y tantos días de sequía futbolera. Incluso el VAR, un elemento nuevo en esta industria, se hace presente en este regreso tan esperado.

Las ausencias se empiezan a notar y a pesar cuando las redes se agitan.  En el momento que cae el primer gol de esta nueva era regresamos a nuestra realidad y nos damos cuenta que estamos en días de distanciamiento. El festejo del tanto marcado ha sufrido una modificación sustancial. Atrás quedaron los abrazos, las celebraciones frente con frente y las palmadas en la cara, el hombro o cabeza. La conquista se debe aplaudir a distancia y tiene que ser prácticamente individual o con sana distancia. 

Ese elemento integrador que tiene la celebración de una anotación debe ser reprimido para no transgredir lo códigos del distanciamiento social. La emoción y la energía que genera el gol debe quedar para mejor ocasión, quizá para los días en el que haya un protocolo que esté avalado por las oficinas deportivas.

Aún así, lo que más se extraña en este regreso a la actividad es a la afición sus vítores, su "presión" en cada jugada y el color que componen en la tribuna es la ausencia que más dolor causa en esta "nueva normalidad".

Porque el futbol le pertenece al hincha. El balompié es de ese aficionado que alienta sin esperar nada, de aquel que con sacrificio junta parte de su sueldo para asistir a los estadios, de ese que con todo y a pesar de todo apoya a su equipo.

La ecuación futbolística no estará completa hasta que el fanático pueda, de nueva cuenta, alentar desde la tribuna. El futbol no será futbol sin la gente, sin la atmósfera que genera, sin su bandera, sin su bufanda, sin alguien que acompañe el grito de gol.

Lo demás, afortunadamente sigue ahí, en su esencia y en su forma. Es bueno que el futbol se reintegre a nuestras vidas, somos afortunados ya que, por noventa minutos, él nos invita a dejar de lado los efectos que nos provoca esta pandemia y nos llama para volver a seducirnos con esa lírica de lo improbable. Verlo de nueva cuenta es un bálsamo, es una luz que nos permite ver el final de este túnel. 

Que una de las cosas más importantes de lo menos importante esté de vuelta anima, genera ilusión y muestra que en algún momento todos saldremos adelante.



Comentarios

  1. Muy cierto... la pandemia nos dejó aislados y para muchos fue una experiencia muy triste por las pérdidas que tuvimos, no pudimos abrazarnos ni despedirnos como estamos acostumbrados, nos sacó de nuestra zona de confort en la que nos encontrábamos y nos hizo sentir vulnerables pero tienes razón hay que continuar y aprender a vivir con ello, de salir adelante, aprender a dejar atrás y el fútbol para muchos es una manera de distraer y regresarle esa emoción a seguir viviendo y disfrutar gritando ¡gol! Dentro de esos 90 min. De incertidumbre futbolera.

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