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El Regreso

Es mi viejo cuaderno, es mi favorito, me transporta a otro tiempo, a otro mundo. Uno que no conocimos ni mi abuelo, ni mi mamá, mucho menos yo pero, que nos mantiene unidos a nuestros antepasados y a nuestra historia. Nos da identidad. Nos permite saber de dónde venimos, cómo era el lugar en el que la familia se formó, creció y floreció. Simple y sencillamente, es el vínculo con mis raíces. Desde que tengo uso de razón me ha acompañado en todo momento. Mi abuelo me leía, una y otra vez los textos que ahí se encuentran. Me contaba que su propio abuelo le regaló el cuaderno un día que lo descubrió en su cuarto, polvoriento, casi olvidado. En sus hojas están escritas historias extraordinarias, relatos fascinantes fuera de este mundo que hablan de un lugar mágico, donde sucedía lo fabuloso, lo legendario con una frecuencia inusitada; un sitio donde lo imposible se convertía en realidad. Ese lugar mítico era uno de los templos mundiales del balompié, el Estadio Azteca. Crecí le...

El futbol Es Un Pretexto

La parcialidad local enardeció, el estadio entero era un hervidero, rugía; la gente se quejaba amargamente y lanzaba infinidad de vituperios con dedicatoria a la madre el colegiado. No podían creer que el nazareno se haya atrevido a sancionar esa entrada como una pena máxima y mucho menos en tiempo de compensación. Los aficionados más radicales amenazaron con entrar al campo de juego y saldar por su cuenta esa afrenta. Este partido definía al campeón, ambos equipos estábamos igualados en puntos, pero el empate les aseguraba a los dueños de casa la copa y el festejo del monarca. Se jugaba el minuto 93 y el marcador se encontraba igualado a dos tantos. Si hacíamos efectivo el tiro penal, la gloria de la vuelta olímpica sería para nosotros. En ese tiempo, ser campeón de un torneo tan complicado podía considerarse como una hazaña, sobre todo para un equipo como el nuestro, éramos cuadro que no tenía como prioridad luchar por el título, nuestro objetivo fue siempre salvar la categoría,...

La Primera Vez de la Última Vez

Antes de ese disparo nunca había pensando en qué debería hacer con esta sensación, en mi vida había anotado un gol y hasta ese día logré saborear de ese néctar tan alegre. No es que fuera un mal jugador, al contrario, siempre aportaba al conjunto, me sacrificaba por el equipo e intentaba sumar desde mi lugar, sin embargo el contacto con la meta enemiga no era uno de mis puntos fuertes. Dudé mucho, después de ver como entraba el balón en la portería vacilé en festejar, tuve que voltear a ver al árbitro un par de veces para cerciorarme que había validado mi anotación; con la mala suerte que cargaba, seguro pitaba un " orsai " en vez de dar por bueno mi gol. Afortunadamente no hubo fuera de juego, ni ninguna falta que empañara mi encuentro con la alegría del tanto anotado, así que pude darle rienda suelta al júbilo que invadía cada centímetro de mi cuerpo. Recuerdo perfectamente cómo se generó la diana; nunca se me borrará de la mente, es de esas jugadas que sueñas todo...

El Chico Nuevo

Paco vivía en un pueblo pequeño, cerca de la capital, ahí sus días transcurrían sin mayor novedad. Iba a la escuela en la mañana, ayudaba en su casa por las tardes para después pasar tiempo jugando con sus amigos. Era hijo de un profesor así que casi todos los habitantes conocían y convivían con la familia de Paco. Como cualquier niño de su edad estaba lleno de energía, siempre traía pateando un balón, le gustaba el fútbol. Esa afinidad la heredó de su padre, porque fue él quien le enseñó a jugar, veían juntos los partidos por televisión y siempre lo acompañó al campo donde se emocionaba al observar a su papá pegarle a la pelota como pocos. Cuando estaba en su casa, siempre podías encontrar a Paco en el patio, ahí pasaba horas haciendo tiros y gambetas contra el portón. Todas las veces que el esférico pegaba contra esa puerta de metal hacía un sonido estruendoso, él imaginaba que ese estallido eran los gritos de gol de un estadio lleno.  Narraba sus propias jugadas, iba enco...

Francia, bicampeón del mundo

Lloris le puso un poco de nervio al querer recortar a Mandzukic, y regalar el segundo gol de Croacia. Pero Francia había marcado 4 goles en una final de Copa del Mundo, suficiente para ganar su segunda estrella como máximo exponente del fútbol del planeta. El balompié es así. Existen más de 200 países afiliados a la FIFA y solo ocho equipos han levantado el trofeo de Campeón del Mundo. Pueden llegar conjuntos que enamoran al orbe por su desempeño en el torneo, sin embargo el galardón de vencedor pertenece a las auténticas potencias. Francia es eso, una potencia del fútbol mundial. 3 finales en 20 años certifican a los galos como una de las naciones que mejor juegan al futbol en estos tiempos. El juego 64 del Mundial (ese en el que todos los que alguna vez jugamos futbol queremos o soñamos formar parte) nos brindó una de las finales con más goles desde el campeonato de 2002. La final inició con una Croacia apretando en toda la cancha a “Les Blues”, los balcánicos presionaban de...

Croacia, creer o morir

Llega un momento en un partido de futbol cuando tu físico no da más, la fuerza, la claridad y las ideas se vuelven escasas; ahí es cuando debes apelar al deseo de salir adelante, te encomiendas a tu fortaleza mental, pones toda tu voluntad para dar ese extra que te permita tener una oportunidad más de cambiar la historia futbolística de tu barrio, de tu ciudad, de tu país. La segunda semifinal del Mundial de Rusia fue una cátedra de lucha física y mental por parte de los croatas. Se vieron abajo en el marcador, tuvieron que trabajar todo el partido para instalarse, por primera vez, en el partido 64 de una Copa Mundial. El encuentro no inició bien para los balcánicos, desde los primeros minutos su capacidad de resiliencia se puso a prueba. Kieran Trippier adelantó a la escuadra de los tres leones, el futbolista de los Spurs colgó del ángulo un tiro libre fuera del área. Este gol prolongaba el debate sobre cambiar o no el horario de la final de uno de los certámenes más importan...

Se juega como se vive

Se dice que cuando entras en una cancha de futbol la forma en la que encaras, en la que juegas un partido, revela mucho de tu personalidad. Ahí pones de manifiesto las raíces de tu crecimiento, de tu carácter y tu formación. En ese rectángulo verde el abolengo del jugador se exterioriza, podemos darnos cuenta de cómo se comporta ante la victoria, cómo se enfrenta a las adversidades, cómo responde ante la presión. En pocas palabras, descubrimos la esencia del ser humano. Hoy, los primeros partidos de los cuartos de final, en Rusia 2018, nos dieron una clara muestra de estos supuestos. El primer juego se desarrolló en el estadio Nizhni Nóvgorod. En esa grama, el encuentro de los estilos francés y uruguayo nos brindó un partido tenso que se decidió por las actuaciones de los porteros en sus respectivas áreas. Sin embargo cada equipo nos mostró ese ADN, esa particularidad que los hace únicos como nación y como jugadores de fútbol. Los Galos jugaron en forma elegante, con trasl...